Dos noches

Dos noches llorando no bastan para arreglar un cuerpo demasiado roto.
Dos noches de ojos rojos,
de palabras ausentes,
de música que es grito…

Dos noches, dos de esas noches no bastan
para recordarte cómo sonreías cuando tenías otras manos
apretando las tuyas.
No bastan para revivir todos esos años pasados,
todas esas tardes de café,
todas esas madrugadas tumbados en el suelo mirando las estrellas,
preguntándonos cómo sería el futuro
con los nervios y las ganas de quien cree en lo eterno y se equivoca.

Sus miradas.
Sus miradas me duelen como arpones.

Ya no están.

Fue mi culpa.
El adiós siempre fue mi culpa,
siempre es mi culpa.
El vacío también.

Los ojos queman.
Es agua que quema
aunque no cura.

Porque dos noches de llanto no hacen
sino dejarme, con suerte,
demasiado cansada y cerrar los ojos,
un momento,
para darme una tregua en esta eterna guerra
en la que mi peor -y única- enemiga
soy yo…

Ruinas

Una neblina gris te cubre los ojos. Oigo crujir tu forma. Tus muros se han ido desplomando. Cuelgan las raíces muertas y las ramas secas. Alguna que otra piedra yace solitaria sobre la tierra apagada. Hay polvo en tus rincones. Penden telarañas de tus esquinas. Los cristales rotos aquí y allí me dan la bienvenida. […]

Párpados

Hace poco alguien me dijo que echaba de menos las introducciones en prosa que hacía cuando subía un poema. Fue un comentario anónimo, pero me alegró igualmente porque yo agradezco cualquier comentario. La verdad es que dejé de hacer esas introducciones porque la poesía muchas veces no necesita explicarse, aunque en realidad esos textos no […]

Espejismo

Pero he soñado contigo y ha sido tan hermoso como ver beber a alguien después de cien años caminando en el desierto. Me besabas como se besa el agua cuando falta. Me tocabas como se toca la tierra cuando se atisba la muerte. Me mirabas con los ojos de quien tiembla y desea, tiembla y […]

Ruido

Yo vivía en un completo silencio y tú me enseñaste a hacer ruido. Me enseñaste que crear es mirar a veces en blanco y negro. Que de vez en cuando es necesario romperse para reciclarse y hacer arte. Me enseñaste que gritando también se puede componer una canción triste. Que partiendo el bolígrafo sobre el […]