En frascos de cristal

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Vosotros, que sabéis tanto de la vida
y sonreís en todas vuestras fotos,
decidme qué estoy haciendo mal
para escribir esto con las manos
encharcadas, sordas, acariciando la sangre.

Decidme por qué la boca me sabe a olvido.
Por qué a miedo, a polvo, a sal…

Decidme por qué hace un segundo me ha dolido
tanto el pecho
que mis piernas me han abandonado
con los golpes, las palabras y los gritos.

Decidme.
Decidme por qué viene el frío…

Decidme qué debo hacer
para aplacar el llanto
que llega cada noche
cuando arrecia el silencio.
Para no escribir desde las sombras.
Para que cese esta soga invisible.
Para que deje de ahogarme
con sus yemas suaves.

Decidme,
vosotros que sabéis tanto de la vida,
que no necesitáis estrellas fugaces
ni deseos de Año Nuevo,
qué debo hacer para no aceptar que venga el sueño,
fácil y apacible,
en diminutos frascos de cristal
como pequeños suicidios…

Párpados

Hace poco alguien me dijo que echaba de menos las introducciones en prosa que hacía cuando subía un poema. Fue un comentario anónimo, pero me alegró igualmente porque yo agradezco cualquier comentario. La verdad es que dejé de hacer esas introducciones porque la poesía muchas veces no necesita explicarse, aunque en realidad esos textos no […]

De tormentas y huracanes

tormentas
Ojos de ausencia,
azul de los lagos,
mirada de tristeza.
Le canto a un amor tan difuso
como el aliento de la niebla.
Es el vaho que se escapa de mi boca.
Es la tiza difuminada.
Es la sombra de una loca
que ni siquiera es ya mi sombra.
Hasta ella me abandona…

Dicen que el dolor se pasa;
que algunos días no llueve;
que otros, se llena el alma.
Pero yo no siento nada.
Ni dolor eterno ni alegría malsana.
Yo no siento nada…

Solo vacío,
ausencia,
una caída libre en mi pecho,
un agujero abierto
en mi existencia.
Una existencia vana.

Pasearé por las calles
sin más deseo que respirar.
Respiraré el aire enrarecido del deseo
sin más deseo que el de ir a esa ciudad.
A esa donde sus callejuelas prometen
ser el reflejo de una tempestad.
Pero sabed que es por eso que la quiero…
Que yo me caso con tormentas
y me enamoro de algún que otro huracán.